Una semilla de ejemplo y esperanza para los jóvenes
¿Cómo empezaste tu camino como promotora voluntaria del Pro-Huerta Chaco?
- No recuerdo exactamente el año, pero en ese entonces yo colaboraba con acción civil y cuando me enteré del programa en el INTA tuve el deseo de empezar a trabajar en mi barrio. Quería que tengamos nuestros propios productos de la huerta, repartir las semillas y comenzar el trabajo urgente. En ese momento el técnico que nos acompañaba era Leopoldo Fernández con quien empecé mis primeras capacitaciones. Con el recorrimos muchos lugares de los distintos barrios y fuimos aprendiendo juntos, después vinieron otros técnicos hasta que llegó Cyntia.
¿Cuál es el significado que le otorgas a la actividad de promoción voluntaria que realizas en el marco del Programa?
¿Te sentís orgullosa de ver el proceso de desarrollo en tu ciudad, sentís que el Pro-Huerta contribuye en alguna medida?
- Yo no me crié acá pero mis hijos sí, tengo 15 nietos y 6 hij
os y quiero demostrarles a ellos y a todos que se puede. A pesar de que una está cansada y lucha por muchas cosas, se llega. Se llega plantando semillitas una por una como siempre digo, muchas veces me dijeron que es un trabajo en vano. Pero yo no lo creo, para mí es muy importante cultivar la tierra, es la herencia cultural que le vamos a dejar a los chicos a esta generación que se nos esta yendo por otros rumbos. Entonces el trabajo con Pro-Huerta mejora las formas de trabajo y los vínculos con los jóvenes. Esto es lo que quiero dejar yo, la enseñanza de vida y lucha por mejorar nuestro barrio. Siempre alguien se va a acordar de mí y mis esfuerzos.
¿Cuál sería tu mensaje para el resto de las personas que trabajan con el programa?
- A todos, que fomentemos el cuidado de la naturaleza y de las plantas que son tan importantes para la salud y para toda la alimentación. Que multipliquemos nuestras ganas de seguir luchando, a pesar de las piedras hay que continuar el trabajo, porque la naturaleza sana el alma. Es un recreamiento para los ojos y principalmente nuestro corazón.
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