AGRICULTURA URBANA, UNA HUERTA EN LA CIUDAD

Publicado en por PRO-HUERTA CHACO

Cualquier recipiente es válido a la hora de producir hortalizas.
Cualquier recipiente es válido a la hora de producir hortalizas.

FUENTE: Guillermo Koster (Periodista de Diario Norte)

Carretillas viejas, caños de PVC, botellas plásticas recicladas o hasta mingitorios rotos y mochilas de inodoros. Cualquier recipiente es válido a la hora de tirar las semillas en una porción de tierra. La agricultura urbana avanza a pasos silenciosos y agigantados a la vez en la Ciudad de Resistencia, Chaco. Se trata de una actividad destinada fundamentalmente a personas que viven en espacios reducidos y conviven con la noble vocación de consumir lo que producen.

Para esto, cuentan con el inestimable apoyo y asistencia del programa Pro Huerta convenio INTA/MDS, que provee insumos, capacitación y asistencia técnica correspondiente que emana de la oficina de Gestión Metropolitana ubicada en Barranqueras. “Hay gente que sembró en carretillas viejas, en tarimas donde se guarda la mercadería, caños de PVC, botellas de 1,5 litro o hasta de 6 litros, en mingitorios rotos y mochilas de inodoros”, entre otras cosas.

“La idea es decirle a la gente que se puede sembrar en cualquier lado”, asegura a NORTE Rural el ingeniero agrónomo Diego Monteros, responsable de la Oficina de Gestión Metropolitana del INTA EEA Colonia Benítez, ubicada en Barranqueras (Algarrobo 1240, barrio 500 Viviendas).

A diferencia de la experiencia que el organismo nacional impulsa en el Área Metropolitana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a partir de la organoponia --que consiste en producir hortalizas y aromáticas en diversos recipientes rellenos con substrato, cuya materia orgánica se obtiene del compostaje de los desperdicios domiciliarios--, en la capital del Chaco se trabaja en agricultura urbana para aprovechar huertas en espacios reducidos.

“Se utiliza el tema de las macetas y huertas en recipientes, reciclando y aportando al ambiente. Se trabaja con instituciones de todas las áreas, como centros de salud, centros comunitarios, escuelas y los ciudadanos interesados, entre otros”, agregó el profesional.

Con la sociedad se hacen talleres, que incluyen unas diez jornadas. La última vez se realizó en el Centro Cultural Alternativo (Santa María de Oro 471). Fue una propuesta abierta a todo el público en general, pero de la que participó más que nada la gente que vive en edificios de departamentos. “La respuesta de la gente, en el centro de Resistencia, es muy positiva. Hay mucha demanda para más jornadas, ya que la gente se acerca para conocer el tema”, destaca Monteros.

“Vemos mucha participación de la gente de la ciudad, de la zona urbana. La zona periurbana ya tiene la cultura de la horticultura. La demanda y participación va en aumento y cada vez se nota mayor interés de los ciudadanos”, se esperanza el profesional del INTA al referirse al futuro de la actividad.

Finalmente, deja una experiencia a modo de ejemplo: “Una de las personas que participó en uno de los talleres empezó la actividad en la escuela del barrio con los chicos. Recientemente estuvieron cosechando zanahorias y comparten la producción con familias del barrio”, concluyó.

AGRICULTURA URBANA, UNA HUERTA EN LA CIUDAD
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AGRICULTURA URBANA, UNA HUERTA EN LA CIUDAD
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